El Antiguo Comentario

El Antiguo Comentario

SOL EN PISCIS




"Abandono el hogar de mi Padre y,
 retornando, salvo"
(Nota clave pisciana)



La constelación de Piscis incorpora las cualidades de uno de los 12 Grandes Seres cósmicos, que componen el Zodiaco y colorean las facultades creativas del Sol Central de nuestra galaxia, la Vía Láctea.


Piscis prepara el Terreno

Constelación de Piscis
Piscis es el signo que prepara el terreno para la expresión del Rayo I de la Voluntad   divina cósmica del Sol Central de la Vía Láctea. Para realizarlo, de una parte, usa las cualidades del Rayo II de Amor-Sabiduría proyectadas desde Sirio, con la cual Piscis está estrechamente conectado. De otra parte, es poderosamente tipificado por las cualidades del Rayo VI de la Devoción y el Idealismo, proyectadas desde las Pléyades. La intensidad de este Rayo VI, que ha perdurado durante los 2000 años de la ‘Era de Piscis’, está menguando fuertemente dejando espacio para la entrada de los Rayos I y VII de la ‘Era de Acuario’.



Piscis, un Poder motivador



El Rayo VI de Devoción e Idealismo es un poder motivador. Anima y prepara para acoger adecuadamente la potente Energía del Rayo I de la Voluntad divina, emitido por el Sol Central galáctico. Piscis posee además el talento, por un proceso aún no revelado, de transformar la Voluntad divina cósmica, que está llegando ya en cierta medida, en un Deseo divino cósmico.
La Voluntad divina hace aparecer la vibración del sonido
Este Deseo divino cósmico,  mediante la Conciencia cósmica, impulsa la Voluntad divina hacia adelante. Lo hace mediante ciertos planetas de nuestro Sistema solar. A través de ellos la Voluntad divina central promueve una Idea, un Propósito, que la Tradición inmemorial define como ‘un Ser incorpóreo’. Este Ser incorpóreo no puede sustentarse por Sí mismo. Necesita la Sustancia aún informe de la materia. Densificando la Sustancia, la Voluntad divina hace aparecer la vibración del sonido, que construirá Su CAUSA creadora, el ‘Verbo’ de las Escrituras.



La Causa creadora en el Microcosmos humano

Para el Ser Humano, la Causa que pronuncia el ‘Verbo creador’, es la Voluntad divina emanando del Sol Central de Su propio microcosmos corporal. El  Antiguo Comentario Lo llama ‘el Eterno Núcleo de Fuego’. Es un fractal holístico del Sol Central cósmico. Nunca nació y jamás morirá.  Reconociendo este eterno Núcleo de Fuego suyo, el Ser humano se auto determina proclamando ‘Eso Yo Soy, Yo Soy Eso’.

La Voluntad divina emanando del Sol Central
La Voluntad divina de este Sol Central micro cósmico humano concibe  el Propósito ideal de Su existencia. El Poder animador del Rayo VI de Piscis transforma esta Voluntad en ‘Deseo divino de ‘existir’ que, luego, el  Espíritu monádico suyo  proyecta. El Alma, en su papel de mediadora, reflecta este Propósito y deseo de existir hacia la Personalidad, el maestro del cuerpo físico. Ésta, en función de Sus aptitudes, capta el propósito y, estimulada por la Devoción e Idealismo del Rayo VI,  intentará realizar una existencia lo más conforme posible a este ‘Deseo divino de existir’ de Su eterno Núcleo de Fuego.



El Alma, Mediadora cada vez más perfecta

El Alma, inspirada por el Espíritu y vivificada por la Energía animadora de Piscis, va a reconocer progresivamente y de la manera más perfecta posible el desarrollo del Proyecto de Vida humano. Este reconocimiento por el Alma se reflecta  en  las experiencias intuitivas de la Mente. Abre paradigmas desconocidos. Amplifica el campo de conciencia. Traduce, cada vez más perfectamente, la Voluntad creadora del Núcleo  de Fuego transformada en el Deseo divino de cumplir el proyecto de existencia. Este ‘Deseo de cumplir’ es especialmente animado y empujado por el impacto del Rayo VI de Devoción e Idealismo, que tiene su intensidad máxima cuando ‘el Sol está en Piscis’.



‘Abandono el hogar de mi Padre’

Remember - Nicholas Roerich


La mente del microcosmos humano, por la mediación del Alma inspirada por el Espíritu, reconoce por intuición la Voluntad divina de Su eterno Núcleo. El Rayo VI por su devoción a la Causa La transforma en Deseo divino de existir para cumplir el Propósito.

Es este Deseo divino que incita al Alma a abandonar el Hogar del Padre, el ‘eterno Núcleo de Fuego’. Dejando el ambiente meditativo del Espíritu, va a combinar con el Cuerpo humano, la forma que la Personalidad rige. Va poco a poco a embeber esta nueva combinación con Su Sabiduría.  El nivel de la Conciencia humana se eleva y el Deseo divino de un ‘segundo nacimiento’, el del Cristo interior, que ilumina el Corazón humano, se revela.

Retornando, Yo Soy El que salva

 Il ritorno del figliol prodigo -Lionello Spada
Esta manifestación crística se realiza en tres fases. En un primer tiempo, por el abandono del hogar del Padre, sucede el cautiverio del Alma por la forma física. Luego, en un segundo tiempo, es el Alma que cautiva la forma y la fascina por el nacimiento en el corazón del Cristo interior. En la última fase, el Cristo, por el anhelo de Su Alma de retornar al hogar de Su padre, renuncia a la existencia en la forma. Su ‘crucifixión’ es el símbolo de la muerte aparente o física. En realidad es sólo un movimiento de retorno que se transforma, liberador y armonioso, en resurrección, ascensión y fusión consciente con el ‘eterno Núcleo de Fuego’, el Hogar del Único. Llegando al hogar del Padre, el peregrino exhausto de su andar errante, pero alegre, puede exclamar: ‘retornando, salvo’.



Nos enseña el Maestro D.K.:

“Así, sobre la rueda invertida el Alma comienza a distanciarse de la Personalidad y a identificarse conscientemente con el Único, que La había enviado”

La distanciación con el Único, el Padre, y la identificación cautivante con lo físico constituyen el movimiento de Abandono. La rueda invertida, al contrario, realiza el movimiento de Retorno. Provoca un cambio profundo de conciencia. La Personalidad humana se hace discípula de Su Cristo interior. Éste motiva profundamente y anima Su Espíritu de Servicio. Transforma el Ser humano en ‘Yo Soy, el que salva’.


Los Señores de la Voluntad y del Sacrificio

Así la redención, nacida de la crucifixión, significa el ‘Retorno al Hogar del Padre’. Al nivel macrocósmico como microcósmico, el giro invertido de la rueda está cumpliéndose ahora mismo. Los Señores de la Voluntad y del Sacrificio están descendiendo a los niveles de las ‘existencias que animan las formas físicas’. Sacrificando Sus elevadas posiciones, elevarán estas existencias a Su propio nivel. Resucitarán las formas.

Los Señores de la Voluntad y del Sacrificio
Estos Señores de la Voluntad y del Sacrificio -y esto sorprende y asombra- son esencialmente los Seres humanos ahora en encarnación o encarnándose. Son cualificados por el Conocimiento, la Energía de Amor y Sabiduría, la Voluntad de Su Núcleo divino. Son marcados fuertemente por la perenne dedicación pisciana. Motivados por el divino Deseo de Servir inspirado por Piscis,  estos Seres humanos, saliendo de la Era de Piscis, lograrán de modo científico la soberana liberación, que “absorbe nuevamente en el móvil original, el eterno Núcleo de Fuego” (el Antiguo Comentario)



Piscis rige los pies

El Maestro D.K. nos enseña:

“Piscis rige los pies. De allí la idea de progresar, de lograr la meta y de hollar el Sendero de Retorno. Ha sido la subyacente revelación espiritual del gran ciclo pisciano, que está terminándose.”

A lo largo del camino de peregrinaje de los Seres humanos, el Gran Señor incorporando el divino Deseo de la constelación de Piscis, ha sido el origen de todas las enseñanzas impartidas por todas las religiones del mundo. El ‘hollar el Sendero de retorno’ hace que los predominantes procesos  generativos de las apariencias físicas cedan su lugar, esotéricamente hablando, a la Regeneración de la creatividad de la mente. Nacen nuevas herramientas. Permiten una nueva visión fecundada por la intuición del Alma. El peregrino, pasando de Piscis al ciclo de Acuario, será intensamente creador.



Los dos Regentes planetarios de la Energía cósmica de Piscis

Los dos planetas  que rigen en nuestro Sistema solar  las energías repartidas por la constelación de Piscis, son Júpiter y Plutón.

Júpiter y Plutón, los dos planetas que rigen las energías piscianas


El Planeta Júpiter transmite la potencia magnética del Rayo II de Amor-Sabiduría. Por este magnetismo el Alma humana se vincula con la forma. Desarrolla la interacción sintética de la cabeza y del corazón, instrumentos de la Voluntad y la Sabiduría. Cuando estos polos opuestos fusionen, se manifestará, desde dentro hacia fuera, la irradiación del Cristo interior de cada Ser humano. Esta irradiación crística de la Raza de los Seres humanos incorporará, por el impulso continuo del Rayo II de Amor, el ‘Deseo divino de unificar según la Voluntad divina’.

El planeta Plutón, transmite la potencia eléctrica del Rayo I de Voluntad y Poder. Al inicio, es una fuerza que destruye lo viejo. Crea nuevos espacios vírgenes. Sin embargo y paradoxalmente, Su destructividad desenmascara y conquista la muerte. Revela que en realidad no existe, que es parte de la Gran ilusión. Su poder divino destruirá las limitaciones de la Conciencia humana básicamente relacionada con la mente concreta y su órgano, el cerebro. Demostrará así que la muerte es una ficción nacida de la imaginación cautiva en la forma. Por Su fuerza destructiva, el Rayo I amplificará la dimensión imaginativa aún reducida por la densidad física. El incentivo divino del Rayo I restablecerá ‘la soberanía natural e infinita de la Inteligencia creativa’ del Ser humano. El Rayo I es el proyecto de Vida, que reside en la simiente. Hace crecer la existencia humana destruyendo sucesivamente las diferentes formas, que guardan ‘crucificada’ su conciencia. Esta destrucción posee un significado oculto. Manifiesta la ‘Voluntad de iniciar´. Transformada en ‘Deseo de iniciar’ el camino, conduce a la resurrección, la ascensión a otras dimensiones y a la soberanía del Ser humano liberado de la crucifixión.
 
... la soberanía natural e infinita de la Inteligencia creativa del Ser humano

Os invito en este mes de Piscis a animar con vuestras meditaciones esta ‘Voluntad de iniciar’.

                                                                                                       William
wvanmarsenille@yahoo.es

Abandono el hogar de mi Padre y, retornando, salvo     

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