El Antiguo Comentario

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La Meditación del Ser oculto interior (II)




S E G U N D A  P A R T E

La Constitución humana y sus 7 planos

Seven Planes - Peter Fich



La encarnación del ‘Hijo del Hombre’ se realiza por un proceso de 7 fases de densificación de la energía de Vida cósmica. Sigue un diseño particular, el ‘antropos’, prototipo de un ente biológico auto consciente destinado a evidenciar lo divino en acción en la dimensión física densa.
   A cada una de estas 7 fases de su encarnación, el ‘Hijo del Hombre’ manifiesta una envoltura específica con tonalidades energéticas cósmicas permitiendo más densidad física. Estas etapas de densificación son simbolizadas por los 7 planos cósmicos’ de la constitución de los Seres humanos encarnados. (Véase el organigrama↴). 
      La Tradición inmemorial los llama “las 7 envolturas de los Hijos del Deseo’. Son creados por el pensamiento divino micro cósmico del Ser oculto interior humano. Nacieron de su deseo de encarnar. Los devas constructores a su servicio captan el emocionante diseño del ‘Hijo del Deseo’ y plasman "su  apariencia física capaz de existir en el tiempo-espacio y, mediante su poder de autoconciencia, trasparentar a la divinidad interior suya en el mundo físico denso”.
Nota: Las palabras ‘pensamiento micro cósmico’ se refieren en este contexto a la ‘consciencia cósmica del Ser oculto interior humano’. Integra el universo siendo parte de ella.

El 1er. plano cósmico: El Ser divino interior humano
Antes de entrar en las dimensiones del físico denso, el Ser humano ya ES. Es un Ente individualizado, inextenso e indivisible. Es Vida pura. Reside en una Mónada bajo la forma de un Átomo inmaterial nacido de un ‘eterno Núcleo de Fuego metafísico.  Este Núcleo es la quintaesencia del ‘Ser oculto interior’, llamado  ‘Hijo del Hombre”. Es un miembro de la cuarta Jerarquía solar, ‘la jerarquía de los Hijos del Hombre’. Esta afiliación indica que es un SER con facultades divinas de Autoconciencia e Inventiva creadora.
Por el primer paso de encarnación, nace el primer plano, el plano metafísico de la constitución del “Hijo del Deseo”. Vibra a la frecuencia energética inconmensurable del plano cósmico etérico primero’. Es eterno y por eso de naturaleza divina. 
La tradición esotérica llama a este 1er. plano el Adi.


El 2º plano cósmico: La Mónada, e/o Cristo interior       
El eterno Núcleo de Fuego del Ser interior es oculto. La Personalidad humana no puede experimentarlo, pero su irradiación y lo que esta irradiación proyecta, sí. El Antiguo comentario nos enseña: 
 El eterno Núcleo de Fuego se oculta a Sí mismo. Sólo es conocido a través de la irradiación y por aquello que irradia…”
Esta irradiación del Ser oculto interior, proyectada desde su eterno Núcleo de Fuego, crea ‘…aquello que irradia’, un Átomo inmaterial,  la Mónada encarnando sus cualidades y virtudes creativas divinas. Es la envoltura primordial del Ser oculto interior. Es su medio de expresión fundamental. Manifiesta las energías divinas de Amor, Luz y Poder a la frecuencia del plano ‘cósmico etérico segundo’ de la constitución humana. (Véase el organigrama ).
Nota: En la Tradición cristiana a la Mónada se le llama ‘el Cristo interior’.
La Mónada, este Átomo inmaterial, es un ente auto consciente. La sensibilidad avanzada de un Ser humano encarnado la percibe como una amorosa y luminosa Presencia divina. Emanación directa del ‘eterno Núcleo de Fuego’ del Ser oculto interior, no se disuelve cuando el Ser humano sale de encarnación. Realiza cada reencarnación del Ser oculto interior humano.
 La Tradición inmemorial define la Mónada como “el Uno, el triple espíritu en su propio plano, la tríada unificada, Atma-Budi-Manas”.
“El Uno…”, es la Vida divina monádica, el autor de la existencia física humana. La realiza desde “su propio plano”, el 2º plano cósmico, con su “triple Espíritu”, las Energías divinas de Luz Amor y Poder. (Véase el organigrama ).
El “Uno” monádico con su “triple Espíritu”  proyecta “la Tríada unificada”, que da forma, en los planos inferiores, al verdadero Yo, el Yo superior humano, que manifiesta “Atma”, la Voluntad espiritual, “Budi”  la intuición del Alma y “Manas”, la mente superior humana.
Nota: Budi, la intuición del Alma, es un ‘interfaz’. Transmite, irradiando desde su propio plan (el 4º Plano cósmico) la energía del Principio crístico de la Mónada,  para que aparezca un día, no tan lejano, físicamente percibido en cada Ser humano como Cristo interior irradiando el triple Espíritu de Luz, Amor y Poder.
La tradición esotérica llama a este segundo plano Mónada o Anupadaka.


El 3er. plano cósmico: Sofía, el Espíritu santo
El tercer plano de densificación de la constitución humana es el nivel de frecuencia, por el cual se manifiesta, mediante la Mónada,  la divina Energía de la ‘Inteligencia activa’ del Ser oculto interior humano ‘el Hijo del Hombre’. El Espíritu divino (santo) de Su activa inteligencia es encarnado por la feminidad cósmica de Sofía, la divina Sapiente. Vibra a las frecuencias del plano ‘cósmico etérico tercero’. Amada divinamente por la Mónada o Cristo, Sofía trabaja intensamente con la Sabiduría de su Inteligencia eterna al servicio del modelo ‘antropos’. La Inteligencia activa de Sofía permite que el verdadero Ego del Ser humano manifieste inventiva, creatividad y sensibilidad espiritual. Son atributos excepcionales, que caracterizan el espacio-tiempo del planeta Gaia.
Sofía no desaparece cuando muere el Ser humano. Queda, eternamente, parte del triple Espíritu del Uno, la Mónada o Cristo. El plano de la Inteligencia activa nunca se disuelve con la muerte física.
La tradición inmemorial llama a este 3er. Plano Atma.

El 4º plano cósmico: El Alma
Al nivel de frecuencia del ‘cósmico etérico cuarto’, el cuarto plano de densificación de la envoltura del Ser oculto interior, aparece el Alma. A esta frecuencia se forma la banda de ondas de la facultad intuitiva humana, segundo aspecto del verdadero Yo. Es el Alma que manifiesta la facultad ‘Búdico o intuicional’.
Nota: La palabra ‘Intuición’ proviene del latino ‘intuito’. Significa ‘conocimiento inmediato nacido de la experiencia directa sin la intervención de la racionalidad o la lógica. El grado de intuición es determinado por la amplitud espontánea del conocimiento. A su propio plano, es el ‘instinto espiritual’ del Alma. Infunde intuitivamente la Sabiduría divina en la mente superior del Ser humano despierto. 
Por medio de esta facultad intuitiva o búdica, dice la Tradición inmemorial, “el Alma comparte la Sabiduría divina de Sofía con el aspecto superior o abstracto de la inteligencia humana. Refleja hacia el Ser humano el Amor-Sabiduría monádico, con el cual anima los tres planos inferiores de la existencia humana”.
El Alma es la divina interfaz. Establece la conexión entre el Espíritu y la materia o entre el pequeño yo y el verdadero Yo. Inmortal, toma consigo el aliento de Vida’ del Verdadero Yo del Ser humano, cuando éste deja el físico denso. Más allá de la muerte física, permanece eternamente un aspecto del triple Espíritu de la Mónada humana, el Hijo del Hombre.
Nota: El Alma es la indispensable intermediaria entre el Espíritu y la Materia. Llegando a la perfección de su largo desarrollo, el Ser humano encarnado ha realizado la fusión absoluta del Espíritu y de la Materia.  Sale de la dualidad. En este momento, la mediación del Alma ya no es necesaria. Por eso, la Ciencia esotérica considera  al Alma  ‘relativamente’ eterna. 
La Tradición inmemorial llama a este 4º plano de densificación, el plano Budi.
 
El 5º plano cósmico: La Personalidad inteligente
En este plano de densificación aparece el primer aspecto de la Personalidad, la ‘máscara del pequeño yo’. La Personalidad, el agente que activa la inteligencia auto consciente. Constituye el principio de ‘individualización diferenciada’ de los Seres humanos encarnados. No hay ninguna cara humana o máscara idéntica.
Las frecuencias de la sustancia mental del 5º plano permiten que se activen las facultades cognitivas, creativas, inventivas, imaginativas y analíticas, atributos típicamente humanos.
La tonalidad del 5º plano es una expresión producida por la onda frecuencial ‘cósmica gaseosa’. Este fluido físico volátil y sin formas es el que permite que se encienda el elemento  Fuego, que producirá la Luz de la autoconciencia. Permite que el Ser humano se dé cuenta de que existe, siente, conoce y puede ser creativo.
La ciencia esotérica nos enseña que la mente humana se presenta bajo 2 aspectos, la mente superior  y la inferior:
La mente superior es activa en el mundo del conocimiento informal o abstracto del Espíritu triple. Es un atributo de la Mónada o Cristo interior. Su vibración se extiende del 5º al 7º sub plano cósmico gaseoso. Esta Mente superior es el tercer aspecto del verdadero Yo o de la Tríada espiritual: Atma-Budi-Manas.
La mente inferior está adaptada para experimentar, discernir, diferenciar y analizar los fenómenos concretos del mundo físico pasajero. Su frecuencia se extiende desde el 1er. sub plano básico del sub plano cósmico gaseoso hacia el 3º.
Si la mente concreta o inferior es afinada, el Ser humano adquiere la capacidad de utilizar todas las vibraciones del 4º sub plano cósmico gaseoso. Es el sub plano de interfaz entre la mente superior e inferior o, el pequeño yo y el Yo superior. Cuando la mente concreta del pequeño yo llega a vibrar a la frecuencia del 4º sub plano gaseoso cósmico, se establece una conexión. Permite que la mente inferior o concreta ejerza la facultad de dar una forma concreta a los conceptos abstractos informales y espirituales, concebidos por la mente superior o abstracta “inspirada” por el Alma, vía el Ángel Solar.
La herramienta mental de mediación entre la mente concreta y abstracta se sitúa, al nivel etérico, en medio del cerebro, cerca de la glándula pineal, su contraparte física. La ciencia esotérica lo llama ‘el Punto medio’. Es el núcleo de Fuego mental de la facultad mental humana. Vibra a la frecuencia del sub plano cósmico gaseoso. Es el relé biológico, el punto de encuentro, donde se realiza la interactuación de las realidades abstracta y concreta. Es el lugar donde el pequeño yo, expresándose con su Personalidad, busca el contacto con el Cuerpo causal, que  vibra a la frecuencia de la mente superior contiguo al suyo, el 3er. sub plano cósmico gaseoso. (Véase el organigrama).
Cuando la Personalidad del pequeño yo, mediante el Punto medio, está en consonancia perfecta con las frecuencias del Cuerpo causal, nace la capacidad de actuar en ‘fluida Síntesis’ con su Ángel Solar, que traduce a la perfección los deseos creativos del verdadero Yo humano en su aspecto Alma o “Budi”. Muchísima gente desconoce el Ángel Solar.
 En su propio plano, el Ángel Solar se manifiesta usando las ondas frecuenciales más altas de la facultad mental, las del sub plano gaseoso cósmico. Este nivel frecuencial le permite estar contantemente en contacto con el Alma, interpretar la Sabiduría de la ‘Voz del Silencio’ y comunicarla a la mente humana mediante su ‘Voz de la Luz’.
El plano mental superior tampoco se disuelve con la muerte. Es el tercer aspecto MANAS, del verdadero Yo, eternamente parte del triple Espíritu del Uno, la Mónada o Cristo.
La Tradición esotérica sitúa esta tonalidad energética de Manas al 5º plano de la constitución humana.
        
Windows to the Universe - Birgitte Fich

           El 6º plano cósmico: La Personalidad sensible
En este sexto plano de densificación, aparece el segundo aspecto de la Personalidad del pequeño yo con su sensibilidad y sus emociones. Activadas por  la sustancia Astral, estas facultades vibran a la frecuencia del ‘líquido cósmico’.
Las expresiones generadas desde el plano astral, como el agua, son sumamente maleables y adaptables. La Personalidad moldea continuamente sus formas emocionales y sensibles. Las adapta al impacto de los 5 sentidos, el ver, escuchar, olfatear, saborear y sentir. 
La ciencia esotérica (la ciencia de lo no expresado físicamente) matiza esta última afirmación. Explica que tenemos, más bien, 10 sentidos. Cada uno de los 5 sentidos, afirma, posee una doble capacidad.
Una, concierne a la sensibilidad  que se enmarca en el astral lunar o inferior. Reacciona al mundo de los fenómenos concretos.
La otra, rige la sensibilidad condicionada por el astral solar o superior. Permite la capacidad de reaccionar a las realidades abstractas y los signos sutiles del mundo espiritual informal.
La facultad astral solar posee así el arte poético de ilustrar pensamientos abstractos con formas imaginativas, perteneciendo al mundo de los fenómenos concretos. El astral solar puede ‘ver’ el mundo inmaterial, ‘escuchar’ la Voz del Silencio’ y ‘olfatear’ lo intuitivo. Puede ‘saborear’ lo invisible y no medible, así como ‘tocar’ lo aparentemente intocable.
Es necesario que el aspirante discípulo desarrolle esta sensibilidad más fina y noble del astral solar. Se realiza interiorizando la atención y concentrándola en lo que se llama ‘el no existir’.
La Meditación del Fuego es una de las herramientas, que incitan a desarrollar estos talentos. Abren el portal que da a los reinos espirituales.
El aspirante discípulo debe aprender a ser consciente de que los 5 sentidos tienen un doble artificio y que por eso son considerados 10. Lo incitará a afinar su sensibilidad y abrirla a la sutilidad de los mundos interiores nutridos por la intuición de su Alma. Esta sensibilización amplifica el campo de conciencia y revela el Poder superior de la Magia blanca. Es lo que aclara el Maestro D.K., cuando enseña:

“El plano astral es el campo de batalla de los sentidos. Es el lugar desde el cual se lleva a cabo la magia. Es el poder motivador detrás de todos los fenómenos mágicos. Es el deseo inteligente y constructivo del mago blanco, actuando bajo la intuición de su propia Alma. Este trabajo comienza en la propia existencia mental del mago. Luego se extiende al mundo del plano astral. Desde el mundo del plano astral, el trabajo puede comenzar a manifestarse en el plano físico y afortunadamente en los planos superiores.”
La ciencia esotérica llama a este 6º plano de densificación, el plano astral.

El 7º plano cósmico: La Personalidad física
El último plano de condensación es la resultante de las competencias manifestadas por los 6 planos precedentes. Interactuando, hacen que aparezca la forma del doble cuerpo etérico-físico, la última vestidura del ‘pequeño yo’.
El doble físico denso funciona a la frecuencia vibracional del plano cósmico denso. Si es fruto no distorsionado del concepto ‘antropos’, será un vehículo adecuado y adaptado para, a partir de la Vida del ‘eterno Núcleo de Fuego’ del Ser oculto interior, realizar y activar una existencia física respondiendo a las exigencias del tiempo-espacio. Es un vehículo designado para expresar el tercer aspecto de la Personalidad. Intentará manifestar las cualidades espirituales y divinas del ‘Hijo del Hombre’, que ES.
El doble etérico, es el aspecto más sutil del cuerpo físico. Su tarea consiste en captar las energías vitalizadoras externas irradiadas por el Sol, así como las energías internas de conciencia creativas, irradiadas desde el ‘eterno Núcleo de Fuego’. A estas energías externas e internas, la ciencia esotérica les llama  ‘prana’.
Nota: El cuerpo etérico es una tramada de materia de alta frecuencia. En esta tramada, vitalizada por la energía solar, es estampado el diseño ‘antropos’, el arquetipo humano. Es impregnado también de las cualidades adquiridas en existencias precedentes y de las facultades del Cuerpo causal de origen angélico. Es a partir de la vibración del Cuerpo etérico que trabajan los devas constructores cósmicos, tanto lunares como solares.
 La Tradición esotérica inmemorial, describe el cuerpo etérico como un ‘cuenco dorado’. Irradia la Luz dorada de la Vida solar. Esta luz dorada está matizada por la luz violácea de la Conciencia creativa, fruto de la concordancia entre el éter atómico del Adi (el divino Ser interior humano), el éter subatómico de la Mónada (el Cristo), el super etérico de la Inteligencia activa (Sofía), y el super gaseoso del Alma (el Ángel Solar). (Véase el organigrama).
Nota: De hecho, sólo el cuerpo etérico forma el séptimo plano. Causa la existencia biológica del cuerpo físico denso. Este último no es causa de un plano. Las frecuencias que forman su apariencia son simplemente un efecto, resultado de la conjunción armoniosa de la creatividad de los 6 planos superiores de la constitución humana en consonancia con el cuerpo etérico (el 7º plano) y el Cuerpo causal (el plano angélico). El cuerpo físico biológico considerado ser una causalidad por sí misma y nacido de las conjeturas del azar, es una concepción conjetural totalmente ilusoria. Es un espejismo, ‘maya’. 
Son los devas dorados, de orden solar y los devas violáceos, de orden planetario, los que practican las funciones de este cuenco dorado, que es el cuerpo etérico. Establecen la sintonía entre los 3 mundos (físico, astral, mental) y el mundo de la intuición del Alma. Organizan la plasmación biológica de un cuerpo físico denso humano perfectamente adecuado para, un día, manifestar la Esencia divina del Ser oculto interior en el tiempo-espacio.
Este ‘cuenco dorado’ etérico da también forma al aspecto ‘pequeño yo’ y su máscara, ‘la Personalidad’. Usando el elemento gaseoso, los devas del plano etérico provocan el ardor del elemento fuego de la facultad mental. Usando el elemento agua, permiten el flujo astral de la Energía de Amor. Y por fin, trabajando con el elemento tierra, hacen aparecer en el tiempo-espacio la realidad biológica del Ser humano.
Unos dicen que la apariencia de la envoltura física densa del Ser humano es un verdadero acto poético nacido de la imaginación creativa del Hijo del Hombre.
La ciencia esotérica denomina a esta 7ª envoltura del Ser humano, el plano físico. 
William