El Antiguo Comentario

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SOL EN TAURO




“Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es Luz”
(Nota clave de Tauro)



El Poder de Voluntad de Amor

        Cada año, en el momento culminante de la Luna llena de Tauro y durante ocho minutos, Buda, cumpliendo su promesa, retorna a la Humanidad como mensajero del Propósito cargado  del inmenso ‘Poder de la Voluntad de Amor’.

        Este Propósito, cargado de la Voluntad poderosa de Amor, irradia “desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida”. En el tiempo-espacio, surge de una estrella aún desconocida de la constelación Osa Mayor.

Esta Voluntad divina es atraída por el poderoso magnetismo del “Punto de Amor en el Corazón de Dios” situado en la constelación binaria de Sirio, sede de la Gran Hermandad blanca. También es desde Sirio de dónde llegan al planeta Tierra los Grandes Avatares enviados por el Consejo de Shambala.

Este Poder de la Voluntad divina se hace creativo mediante la Inteligencia activa divina irradiado “desde el Punto de Luz en la Mente de Dios. Su Fuente se encuentra  en la constelación de las Pléyades.



Tauro, del Rayo IV, Armonía y Belleza

Cada año, también en ocasión del Festival de Wesak, otro aspecto del inmenso Poder del Propósito divino se revela. El gran Señor Buda aprovecha  el hecho de que el Sol está bajo la influencia de la constelación de Tauro, que rige la cualidad del Alma cósmica,  “Armonía y Belleza más allá del Conflicto”, provocado por la dualidad de la existencia.  Esta cualidad cósmica del Rayo IV saca Su dinámica del Poder de Síntesis, irradiada por un gran Ser cósmico llamado ‘el Observador Silencioso’. Este Poder de Síntesis permite a Buda, pasando por el brillante  Logos solar,  por Venus la inteligente y Vulcano el poderoso, que se acerque al planeta Gaia, la Tierra.



Un evento actual, cada año y durante 8 minutos

Luna llena de Tauro - Festival de Wesak
    
          Por un acto  solemne de cooperación, el gran Señor Buda se pone por unos momentos cara a cara con su Hermano, el gran Señor Cristo, el Arcángel solar de más alto nivel, el Maestro de los Maestros y de los Ángeles. Y, como una lluvia dulce y generosa, el gesto de bendición de Buda precipita el Agua ígnea Acuariana. Es el Agua del mundo intuitivo, el Agua cargada del gran Propósito de Acuario, que debe GUIAR la Raza de los Hombres durante el tercer y  cuarto milenio.

Así pues, el Festival de Wesak no es un acto conmemorativo. Es un evento actual trascendente. Es el real descenso de Buda durante 8 minutos el miércoles 10 de mayo de 2017 a las 21:44 GMT, en el elevado valle de Wesak, parte del lejano monte himaláyico de Kailash.



El encuentro divino de Buda y Cristo

       Buda viene a nosotros desde las dimensiones macrocósmicas astrales. El evento ocurre en las altas capas etéricas del Valle de Wesak. Su descenso termina justo encima de Su Hermano divino, el Gran Señor Cristo. Buda focaliza poderosamente Su atención en Él. Imprime, a través de Cristo, nuevas visiones acuarianas en la mente de los Seres humanos. Fortalece las buenas voluntades y las conforma con la Voluntad de Bien. Carga a la Raza humana de “voluntad espiritual más fuerte y con más autoridad”. Su bendición es pura Energía de Vida. Transforma la Voluntad de Bien en buena Voluntad humana. El momento culminante del sagrado Encuentro llega, cuando el Cristo entona la Gran Invocación.  Por la receptividad y el silencio activo  de la Asamblea de los Maestros y peregrinos, que esta invocación  ha suscitado, se vitalizará poderosamente la nota-clave, que seguirá resonando durante todo el signo de Tauro:

“Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es Luz”

El trabajo de Cristo en Jesús no estaba terminado. Su Presencia tiene que volver para realizar el siguiente paso de la evolución humana: “despertar definitivamente el aspecto  Conciencia espiritual del eterno Núcleo de Fuego del planeta, de cada Ser humano y de cada ser vivo de la tierra.”

         Estos dos grandes Hermanos nos piden que participemos inteligente y subjetivamente en esta toma de conciencia espiritual. El desarrollo de nuestra Conciencia divina ya no puede ser automático como lo fue nuestra evolución iniciática en el pasado. Nos incitan con fervor a despertar activamente nuestra imaginación, a aprender a ser receptivos a la intuición compartida desde el Alma por nuestro Ángel Solar. 
       Las Existencias de Buda y Cristo nos han dado la prueba de que cada Ser humano es capaz de desarrollar Su propio Buda o Cristo interior, para que  manifieste, a través de Él, Su divinidad.

Buda y Cristo nos invitan a que vayamos más en profundidad al interior de nosotros mismos, donde mora la Fuente de nuestra divinidad, ‘el Eterno Núcleo de Fuego interior’. Es tomando este Camino interno, que nos será revelado el sentido auténtico de la nota-clave de Tauro:

“Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es Luz”



El Observador silencioso

           Por encima de este extraordinario encuentro de dos grandes Hermanos en el valle himaláyico de Wesak, la Gran Vida cósmica, ‘el Observador silencioso’ custodia el destino de nuestro precioso planeta azul Gaia. Es conocido como ‘el Avatar de Síntesis, el Espíritu de la Paz’. Da información a la Vida del planeta y ‘mantiene el mundo dentro de Su aura’. H.P.B. lo llama ‘el sin Nombre’, el ‘Iniciador’. Guarda  en su conciencia el terrible secreto, que hace que nuestro planeta se llame ‘la esfera de sufrimiento’. Con todos los horrores que nuestro planeta está sufriendo en estos tiempos, hace falta que recordemos este hecho cósmico. No estamos solos, no estamos abandonados o sin ayuda
Dice el Maestro D.K.:

            “Es literalmente cierto, en un sentido oculto, que ni un pajarito se cae del cielo sin que su caída no sea notada”


Buda experimentó agudamente esta esfera de sufrimiento. Sin parar buscaba el por qué. Observó que el Ser humano se ve como un Ser separado. Sin embargo, la Vida es una. Por eso, todo lo que separa provoca el sufrir. La Vida, el Ser, no se destruye, enseña Buda, sólo la existencia. Si somos profundamente conscientes de eso, nos transmutamos en Vida eterna, que ‘no ha nacido, ni muere jamás’. El Cristo también  enseñó sin cesar que no olvidemos nuestra eterna esencia divina, nuestra Vida una:       

“...que no olvidéis, vosotros sois dioses.”

            Cuando realizamos esta toma de Conciencia divina, el Fuego del Mental humano transmuta el deseo de Tauro en un láser de pura y clara Energía espiritual,  irradiando la ‘Armonía y Belleza’ del Rayo IV. Realizará la FUSIÓN de los polos opuestos y el Ojo único nacerá. El Cristo, enseñando, lo confirma firmemente:

“Cuando tu ojo es uno, todo tu cuerpo está lleno de Luz”



El deseo de la Humanidad y la meditación de grupo

La motivación del deseo de Tauro, en cuanto al futuro, es inseguro. No se sabe si la Humanidad elegirá el camino de las direcciones espirituales o más bien materialistas.

Todos los Servidores del Mundo, inspirados por el poder iluminador de Tauro, se esfuerzan en aclarar el deseo de dirección de la Humanidad. Saben que sólo un cambio de conciencia puede suscitar la trasmutación del deseo en aspiración espiritual.

    Son las formas de pensamiento creadas en las meditaciones de grupo, las que magnetizarán las Energías espirituales. Éstas se plasmarán en cualidades conforme a los seis Rayos de las Grandes Vidas cósmicas.

      
       Especialmente, durante este signo de Tauro y la celebración del festival de Wesak, el Poder, llevado por el Gran Buda, impulsa el crecimiento del   Rayo IV de ‘la Armonía y la Belleza’ reconciliando los opuestos. La conciencia colectiva de la Humanidad lo registra y aprecia como deseable  para su labor de civilización.



Algo más amplio... la Fusión


            Durante el festival de Wesak, formamos parte de algo  mucho más amplio que lo que nuestras mentes puedan abarcar. Somos inmersos en un campo energético de una amplitud inconcebible. Cuando, por la meditación, realizamos esta absorción, se revela el profundo sentido de la nota clave de Tauro:

“Veo, y cuando el Ojo está abierto, todo es Luz”

            Estas palabras invocan el despertar del ‘tercer Ojo’ del Ser humano. Cuando, en su ‘Punto medio’, cerca de la glándula pineal, la Energía mental eléctrica se transforma en Fuego por su FUSIÓN con el Fuego Solar del  Ángel Solar, el ‘tercer Ojo’ se abre y ve nuevas visiones, que vienen de otros mundos.

            Este despertar a nuevos mundos es simbolizado por el ceremonial de Wesak realizando la FUSIÓN de la Esencia de los dos Hermanos divinos.

Buda aporta el toque del ‘eterno Núcleo de Fuego interior’ de donde surge el Poder de la Voluntad  espiritual.

El Cristo aporta el toque de la Jerarquía espiritual, el magnetismo de la Energía de Amor. En Él, por la poderosa acción de la Energía de Síntesis emitida por el ‘Observador Silencioso’, estas dos energías divinas se confunden.



Maitreya, 'El que viene'

Maitreya - Nicholas Roerich
        
           El Cristo distribuirá con abundancia a la Humanidad este ‘arco iris’ de Energías fusionadas en la próxima Luna llena de Géminis. Esta emisión diferida se refiere al hecho de que la labor de Cristo en nuestros tiempos, aún no está terminada. Por eso, los Judíos, los Cristianos, los Musulmanes, así como los Budistas e Hindúes esperan el retorno de ‘El que viene’. Es el Gran Avatar en camino desde Sirio, la sede de la Hermandad blanca.
           Nos dice Buda: 
“No soy el primer  Buda, que vino a la tierra. Tampoco seré el último. En tiempos idóneos, otro Buda aparecerá en el Mundo, un Ser sagrado, un Ser supremamente iluminado... Lo conoceremos como Maitreya, lo que significa ‘lleno de benevolencia”



Las vestiduras de 'El que viene'

            El encuentro de Buda y Cristo es más que una asociación. Es UNA FUSIÓN DE CONCIENCIA de dos entidades Celestiales.
 El Maestro D.K. nos explica:
"Hay una leyenda oriental que cuenta que Buda quiso prestar servicio al Cristo. Cuando Buda llegó a la iluminación, pensó en la venida de Su Hermano, el Cristo preparado por el Gran Servicio. Para ayudarle, le regaló Sus propias ‘vestiduras’, que guardaba en un lugar seguro. Contienen la totalidad de Sus conocimientos y pensamientos. Estas vestiduras serán asumidas por ‘El que viene’ como complemento de sus propias vestiduras tejidas con sus talentos de Maestro de Enseñanza y Curación. Este conjunto de ornamentos servirán de ‘vestidura de Gloria’ para la Segunda Venida de Él, que será el Maestro único del Oriente como del Occidente".



Una misión no acabada

            Cristo no pudo terminar Su trabajo durante Su primera venida. Su labor necesitaba el consenso y la libre cooperación de los Seres humanos. La ‘Gran Invocación’ es una expresión del deseo de esta libre cooperación y libre consenso. Invoca arduamente ‘El que viene con Luz, Amor y Poder’.

            En nombre de los que no tienen ni voz, ni visión, que el Fuego de nuestra profunda convicción magnetice nuestras meditaciones. Que cree el Deseo de Fusión, el Consenso subjetivo. Que haga arder el Fuego sagrado del ESPÍRITU DE SERVICIO. Que despeje la Vía real de la Segunda Venida.

oOo

¡Que el Espíritu de Wesak Os acompañe en vuestras meditaciones!!



                                                                                                                      William
wvanmarsenille@yahoo.es

La Leyenda de Wesak



Festival de Wesak en el plenilunio de Tauro


La descripción aquí presentada es una síntesis de las experiencias, que diferentes peregrinos videntes han vivido participando en este muy venerado  evento espiritual.


         En la cordillera himaláyica hay un alto valle, a 150 km al oeste de Lhasa, no lejos del Nepal. Está rodeado por elevadas montañas, cubiertas por árboles y arbustos. El valle tiene forma oblonga y hacia el norte tiene un estrecho pasaje frente al cual se alza una enorme peña blanca-grisácea y veteada por una sustancia brillante. Es de casi 3,5m de largo por 1,8m de ancho y 1m de alto. El valle está cubierto  por un pasto duro, como una enorme alfombra.

 Valle de Wesak - William Van Marsenille
            Momentos antes del plenilunio de Tauro, la muchedumbre de peregrinos, vistiendo ropas blancas, se reunen en el valle, ocupando la parte sureste y dejando libre  la parte  nordeste para los Grandes Seres. Cuando empieza el ceremonial, se sientan en el suelo en gran silencio, reverencia y meditación.

            Cerca del momento de la luna llena, los Grandes empiezan a llegar con Sus mantas blancas para encontrarse con Sus discípulos e intercambiar bendiciones.

            Poco después, aparecen los 3 Grandes Señores, en sus cuerpos etéricos y se ponen frente a la enorme roca, mirando al nordeste. Son el Manú, el Cristo y el Maestro de la Civilización. En hondo silencio, todos los Maestros y Grandes Seres se sientan detrás de estos tres Grandes Señores, según su rango.

            A una señal dada, todos los Grandes Seres forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. Cuando el cántico se ahonda y cobra más ritmo, los Visitantes etéricos se materializan y una figura gloriosa se torna visible en el centro del círculo. Le llaman con varios nombres, Krishna, Maitreya, Bodhisattva, Cristo o el Señor de la Paz y del Amor. Es el Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía planetaria, reunida para llevar a cabo el propósito divino de este planeta, conduciendo a la humanidad, de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real, de la muerte a la inmortalidad, del caos a la armonía y la belleza...

           
Jesus Christ - Brian Jekel
El Cristo aparece vestido con un manto blanco puro. Tiene la Vara de Poder en Su mano, que le diera el
Anciano de los Días. En cada extremo de la Vara hay una gran empuñadura de diamante, que irradia  un aura azul y anaranjada de gran belleza. Los iniciados que están en los tres círculos lo enfrentan en el centro, y  cuando Él se torna más visible, todos Ellos se inclinan y cantan un mantram de salutación y bienvenida.

            Luego, esos círculos se convierten en un solo círculo. Después forman una cruz, en cuyo centro está el Cristo. Aquí nuevamente el cántico conmueve los corazones y  las almas.

            El próximo movimiento es un triángulo dentro del círculo, en cuyo ápice está el Cristo. Está de pie cerca de la peña y coloca Su Vara sobre ella. En la peña puede verse un cuenco de cristal con ornamentaciones doradas. Guirnaldas de flores de loto la cubren y cuelgan de los rincones.

            Luego Ellos realizan  otros movimientos formando un triángulo sobreimpuesto con tres óvalos, que se entrelazan en el centro del triángulo donde está el Cristo.

En el siguiente movimiento se forma una estrella de seis puntas. Luego forman la estrella de Cristo, el pentagrama. Aquí el Cristo está en el ápice, cerca de la peña. En el punto derecho está el Manu y en el punto izquierda el Señor de la Civilización. En el centro del pentagrama está un Gran Ser y otros cinco Grandes en los puntos interiores de la estrella. Aquí el cántico crea gran tensión en la muchedumbre. El Cristo, tomando Su Vara de la peña, dice:

“Presto, Señor, ven”


Luego, pone nuevamente Su Vara sobre la peña durante unos pocos momentos antes del instante exacto de la luna llena. Los ojos de todos los presentes se vuelven hacia la Peña.

            A pocos segundos de la luna llena, aparece en el cielo azul una mota de Luz, que lentamente se acerca más y más, se aclara y se transforma lentamente en la figura radiante del Señor Gautama Buda, sentado con los piernas cruzadas, con una pura vestimenta amarilla e inundado con una imponente belleza de luminosidad y color, Su mano derecha levantada en bendición. Cuando Él llega  a un punto sobre la peña, eclipsando a los tres Señores, la Gran Invocación es entonada por el Cristo. 



Esta Gran Invocación crea una corriente extraordinaria de energía de Amor, que atraviesa los corazones de los aspirantes, discípulos e iniciados y despierta con fuerza Sus centros de Vida interior.

            Éste es el momento más sagrado del año, el momento en el que la humanidad y la divinidad entran en contacto.

            En el tiempo exacto de la Luna llena, Buda, el iluminado, le pasa a Cristo la Energía del primer Rayo, ‘el Poder de la Voluntad de Amor’, que el Cristo recibe y transforma en ‘Voluntad-de-Bien’.

            Cristo, que es el gran Celebrante, extiende Sus manos y toma el cuenco, lo alza sobre Su cabeza y lo pone de nuevo en la peña. Luego los Maestros cantan himnos sagrados y Buda, el Gran iluminado, bendice a la muchedumbre. Después desaparece lentamente en el espacio.

            Cristo distribuye el agua bendita a los iniciados y a todos los que están presentes en el valle. Ellos llegan en procesión, llenan sus pequeños recipientes y se marchan en paz.

            Así, una vez por año, en la luna llena de Tauro, la humanidad se carga con las energías del ‘Gran Amanecer. Se presenta una gran oportunidad a todos los discípulos para que expandan su consciencia y consiguientemente sirvan a sus semejantes.
William